
Los restos arqueológicos más antiguos encontrados en el yacimiento permiten situarlo en una fase tardía de la Edad del Cobre, a finales del III milenio a. C. Éstos son, principalmente, algunos fondos de cabañas dispersas por la base del yacimiento, que se adaptaban a la topografía original del terreno. Posteriormente se produjo una fase de abandono -en la que la plaza permaneció deshabitada-, que se prolongó hasta mediados del s. VIII a. C.
A partir de este momento y hasta finales del s. III a. C., el lugar permaneció ocupado de manera continua y sufrió varias remodelaciones en su estructura como fruto del desarrollo comercial y la consiguiente prosperidad material, hasta que, con motivo de la segunda Guerra Púnica y la llegada de los romanos a la Península Ibérica, se produjo de nuevo el abandono del poblado.
Posteriormente, en la época medieval islámica, la zona volvió a ocuparse y se estableció en ella una arquería almohade y, en el siglo XVI, una ermita de planta de cruz griega, aún conservada y que da nombre al lugar: la Torre o Castillo de Doña Blanca.
III-II
Siglo IX a. C.
Final de la Edad del Bronce
Siglos VIII (2ª mitad)-VII a. C.
Época fenicia arcaica
Siglos VI-III a. C.
Época turdetana
2ª mitad del s. III a. C.
Época bárcida
Siglos VIII-XIII d. C.
Periodo hispano - musulmán
Siglos XV-XVI d. C.
Periodo post medieval