
El poblado y la necrópolis del Castillo de Doña Blanca ha sido objeto, desde 1979, de un programa de investigación sobre la colonización fenicia en la bahía gaditana que abarca todo el proceso histórico, desde de los primeros contactos de estos pobladores y su implantación en la zona hasta que se produce su abandono, en torno al siglo III a. C.
Desde dicho año y hasta la actualidad, se han efectuado varias campañas arqueológicas en el yacimiento, cuyo objetivo principal ha sido el análisis de la secuencia estratigráfica del poblado, así como el estudio de los aspectos defensivos y urbanísticos en sus diferentes épocas y de los rituales funerarios practicados. No obstante, dentro de este programa de investigación se han llevado a cabo otros tipos de estudios, centrados en aspectos como la alimentación, el paleoambiente, la geología, los metales y las pastas cerámicas.
Las excavaciones efectuadas hasta ahora, por tanto, permiten trazar un
ajustado panorama del proceso histórico de la bahía gaditana
en su amplia estratigrafía, desde comienzos del siglo VIII hasta
finales del III a. C.
En las dos primeras campañas de excavación, llevadas a cabo en los años 1979 y 1981, se realizaron los primeros cortes estratigráficos en la esquina sureste del poblado, delante de la torre, que puso de relieve una amplia estratigrafía de poco más de 100 metros cuadrados de longitud y unos 9 metros de profundidad, cuyo resultado fue la aparición de ciertos vestigios o restos pertenecientes a sistemas defensivos superpuestos y que podían datarse entre los siglos V y IV/III a. C. Al mismo tiempo, este amplio corte dejó constancia de la existencia de varios restos de habitaciones de diferentes épocas, que revelaban la importancia histórica del yacimiento.
Entre 1982 y 1983, las actuaciones estuvieron más orientadas hacia la excavación de una extensión aproximada de 1000 metros cuadrados, localizada en el extremo sureste del poblado, que se correspondía con una serie de estructuras urbanas pertenecientes a los siglos IV-III a. C., así como varios tramos defensivos pertenecientes a dos murallas superpuestas, reconocidas en el sector suroeste. Se realizaron además varios cortes estratigráficos en la zona, que sirvieron para reconstruir una secuencia desde el siglo VIII a. C. y proporcionaron estratos bien definidos de los siglos VII y VI a. C.
Las siguientes campañas se centraron en la excavación de la necrópolis, localizada en la zona de Las Cumbres, en las proximidades del yacimiento de Doña Blanca. Concretamente, se excavó un enterramiento colectivo, bajo túmulo, en el que la presencia de restos incinerados permitió constatar su uso durante la mayor parte del siglo VIII a. C.
En la campaña de 1986 se concretaron aspectos que quedaron pendientes en las prospecciones anteriores del sector sureste. Así, se amplió la longitud de la muralla más reciente, que ya había sido excavada con anterioridad (1982-1983), que cronológicamente se correspondía con un tramo de los siglos IV/III a. C. También se excavó un corte estratigráfico entre esta muralla y la más antigua, de los siglos V/IV a. C., y se realizaron excavaciones en extensión en El Espigón, donde se detectaron restos de una fortificación reciente y los primeros vestigios de viviendas fenicias del siglo VIII a. C. Estas prospecciones continuaron al año siguiente, con un área excavada total de unos 500 metros cuadrados. Se trataba de un conjunto de viviendas del siglo VIII a. C., aterrazadas en la ladera de la colina, que por ahora constituyen la documentación más abundante y mejor datada de la fase arcaica, o de fundación, del poblado. En ella se advirtieron, en algún caso, dos niveles de viviendas y, de ellos, el más reciente presentaba un buen estado de conservación.
En 1989, la actuación se centró en la excavación superficial de la muralla más reciente de los siglos IV/III a. C., a lo largo de la fachada norte del poblado y con una longitud de 240 metros, aunque también se sacaron a la luz tramos cortos de murallas anteriores. Así, se excavó un pequeño sector en el que se pudo apreciar una sección corta de la muralla arcaica del siglo VIII a. C. y una torre del siglo V a. C., en el ángulo noroeste del poblado, relacionada probablemente con una de las entradas a la ciudad.
En 1991 se amplió la extensión excavada de las viviendas de la zona del Espigón, conocidas como "barrio fenicio", y se obtuvieron más datos de índole urbanística y de sistemas de captación de agua y de defensa, mediante la constatación de unas zanjas excavadas al pie de la terraza inferior de las viviendas fenicias. Los resultados de esta campaña fueron decisivos para el análisis de los materiales fenicios del siglo VIII y de comienzos del VII a. C. También en la zona alta de la Sierra de San Cristóbal se llevó a cabo una actuación arqueológica, con la excavación de 1.500 metros cuadrados de viviendas de los siglos IV/III a. C.
Espigón. Vertiente Norte. Trabajos realizados en 1987
Vista general excavaciones 1987. Muralla siglo VIII a.c. y almacenes siglo IV a.c.
Espigón. Vertiente norte
Espigón. Vertiente norte
Detalla estatrigrafía poblado fenicio siglo VIII a.c.
Espigón. Vertiente Norte. Vista general de la estratigrafía
Espigón. En el centro la muralla del S.VIII a.C.