En la ladera superior de la zona alta de la sierra, en el lugar conocido como Las Cumbres, surgen nuevos poblados. Están ubicados en zonas elevadas, lo que les garantiza el control del territorio, y aportan importantes cambios en la cultura material y en la organización social, que se traducen en la especialización del trabajo y nuevas formas de enterramientos.
Se trata de una sociedad refinada y altamente desarrollada, como muestra la presencia una cerámica de gran uniformidad, entre la que destacan cazuelas y copas de superficies bruñidas, con bordes abultados en su interior y carenas suaves, con decoración incisa y excisa.
Se considera de esta forma el poblamiento indígena inmediatamente anterior, que provocó la absorción, el traslado y la convivencia de las comunidades indígenas al lugar.