Durante la dominación musulmana, el territorio portuense recupera su proyección marítima y comercial, algo que se acentúa tras la conquista cristiana llevada a cabo por Alfonso X el Sabio en el siglo XIII.
Muestra de la presencia musulmana en la zona y, concretamente, sobre las ruinas del Castillo de Doña Blanca, es el establecimiento de una alquería almohade.